A finales del mes de enero celebramos, cada año, el Día de los Periodistas y el Día de los Publicitarios y, como ambos me tocan de alguna manera, he investigado un poco sobre por qué se festeja estos días. La celebración de estas profesiones viene dada por el santoral.

El día 24 de enero es la festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas. Este histórico personaje fue un fabuloso escritor que vivió a finales del siglo XVI y que, según cuentan sus contemporáneos, solía redactar unas hojas clandestinas por el día que, por la noche, él mismo distribuía entre sus vecinos metiéndolas por debajo de las puertas. Puede considerarse, por tanto, el primer periodista-buzoneador o el primer periodista que utilizó técnicas de marketing directo para hacer llegar su producto al consumidor final, tal y como hoy en día realizamos la mayoría de los grupos editoriales.

El día 25 de enero es el Día de los Publicitarios, coincidiendo con la festividad de San Pablo Tarso. Hay dos corrientes que explican por qué este personaje merece ser el patrón de la Publicidad. La primera se centra en que este santo fue el primer gran predicador de la Iglesia Católica y, ya desde el Siglo I, han equiparado al predicador con el vendedor de ideas y, a éste, con el publicitario. La segunda corriente se basa más en un aspecto de la vida de San Pablo Tarso que, antes de convertirse al Cristianismo, cuando todavía se llamaba Saulo y era fariseo, perseguía a los Cristianos. Un día, cuando iba a apresar a los seguidores de Jesús montado a caballo, una luz muy luminosa le cegó, se cayó y escuchó la voz de Dios. Ciego durante un tiempo, Saulo se convirtió al Cristianismo y cambió su nombre. Esta segunda corriente considera que esa luz cegadora es la misma que ilumina a los creatios para que puedan superar el briefing de los anunciantes. ¿Con qué corriente os quedáis vosotros?