El Gobierno de Luxemburgo quería concienciar a sus ciudadanos de que, cada año, 2.450.000 personas son víctimas de tráfico de personas y, de ellos, el 92% termina siendo usado para sexo. Así, con la ayuda de la agencia Mikado Publicis, se diseñó una acción de guerrilla muy original.
La forma de llamar la atención de sus ciudadanos para el gobierno luxemburgués fue utilizar los lineales de los supermercados; en concreto, el de la carne, donde colocó las típicas bandejas de propileno con la imagen de una mujer entre las de la carne real. El mensaje era clar: "Si pagas a una prostituta estás financiando el tráfico de personas". Así, en el punto de compra, los consumidores fueron directamente enfrentados con la realidad: el hecho que las prostitutas son las víctimas del comercio de carne humana.
Quizás habría estado bien complementar un poco más la acción y hacer que, si el consumidor 'compraba' la bandeja, de destinaba un importe (un euro, por ejemplo) a alguna ONG que ayude a estas personas desprotegidas.

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